Libros | “Lo que sé de los hombrecillos”, de Juan José Millás

Lo que sé de los hombrecillos

Juan José Millás moldea la realidad explorando los límites de la ficción en Lo que sé de los hombrecillos. Un viejo profesor de economía en la universidad ve asaltada su rutina doméstica cuando comienza a comunicarse con unos hombrecillos que corren sobre su mesa. Estos seres, idénticos entre sí, consiguen replicar al protagonista. A partir de entonces el profesor y su miniatura desarrollan una relación intensa, cómica, absurda y peligrosa.

La curiosidad del hombrecillo por “nuestro” mundo llevará al protagonista hacia el hedonismo más superficial, a una adolescencia senil que incluye alcohol, tabaco y sexo. La trama que fluye por las pasiones más primarias logra transmitir al lector un ritmo respiratorio. Es el pulso de Millás el que dirije la intensidad de las escenas y su precisión de laboratorio la que inserta en el momento adecuado una imagen permanente en nuestra memoria, como las bragas de piel de la mujercilla o aquel sándwich de cuchillas.

La hipnosis de la narración acaba con todas las reticencias del lector hacia la fantasía planteada, porque se ha rendido desde las primeras páginas mientras iba y venía de dos mundos paralelos, el humano y el de los hombrecillos, sin percibir las transiciones. Vemos a través de los ojos del profesor y los del hombrecillo e hilvanamos con la experiencia propia las sensaciones encontradas del protagonista.

No es sino veladamente como el autor imprime sobre los lectores una idea: la identidad que mostramos en público y la que adivinamos, quizás negamos, en privado. La misión de los escritores, según Javier Tomeo, es “sólo señalar dónde nos aprieta el zapato”, porque las soluciones concretas han de ofrecerlas “el político, el economista o el teólogo”. Millás parece pertenecer a esa corriente.

El zapato aprieta, y mucho, donde más dudas tiene el protagonista, donde más dudas tenemos los lectores: el caos de violencia y placeres por el que nos sentimos tan atraídos como expulsados. El personaje de Millás muestra lo antisocial, aquella zona, por seguir en el universo de Tomeo, monstruosa que no ofrecemos.

Una entretenida y deliciosamente elaborada invitación a reflexionar sobre la identidad personal.

Deja un comentario