Qué dicen los signos de puntuación de mi último reportaje

comas y signos de puntuaciónHacia las 11:30 horas del martes 9 de agosto recibí una llamada con el primer reportaje por encargo para publicarse en papel. Debía entregarlo 10 días después. Lo entregué 3 días antes del límite porque a las 18:00 horas de aquel primer martes me puse a investigar el tema como los perros excitados siguen un rastro: “por qué nueve de cada diez españoles veranea en España”. Corrí a completar la investigación porque creí que sería la parte más larga: encontrar a expertos en agosto y preparar las preguntas pertinentes que luego debía componer en un texto de unas 2000 palabras. Me pareció un reto. Me equivoqué: tuve el tema investigado dos días después. Los otros cinco me los pasé corrigiendo, comprobando y confeccionando.

Aprendí algunos trucos del periodista Carlos Salas. Por ejemplo, que los párrafos debían encadenarse, pero mejor sin conectores. Como en las conversaciones improvisadas. No lo conseguí, pero lo intenté. También apliqué con esfuerzo mi repulsa a los adverbios de modo y cuidé algunos adjetivos, que se me deshicieron entre los dedos. Tuve que eliminarlos de tanto tocarlos, como cuando tratas de eliminar una mancha del pantalón con suavidad pero solo consigues agrandarla. Por último descubrí unos cuantos sustantivos imprecisos que podrían ser verbos, como comunicación por comunicar, e impulsar algunas frases con acciones.

En la última fase apliqué un programita que escribí con Python para localizar las palabras de más de tres sílabas y los ritmos: el número de puntos, comas, dos puntos, comillas e interrogantes y exclamaciones.

Comparé ese texto remendado con otros textos de periodistas que admiro por su sintaxis: García Márquez, Jordi Pérez Colomé y Manuel Jabois. Por supuesto, los números de mi texto no se parecía en nada a los de ellos, pero como no supe interpretarlos en ninguna dirección, resolví enviar mi primer reportaje por encargo y pensar en adelante qué puedo aprender de ese conjunto de cifras. Lo único que pude sacar en claro es que mi repertorio es limitado: frases simples, alguna subordinada y un uso excesivo de tres elementos coordinados.

Las cifras

  • El reportaje tiene 2.217 palabras
  • El 42% de las palabras son largas (hay 939 palabras de tres o más sílabas)
  • Localicé 30 verbos pobres (hacer, haber, poner, ser…).
  • Hay 4 palabras abstractas: pueblos, personas, importantes y desarrollo. No las pude quitar porque no supe o porque eran citas.
  • La longitud de las frases es de 16 palabras de media. La media de los chistes, las construcciones más comprensibles, es de 11 palabras o menos. Una frase de más de 21 palabras corre el riesgo de ser incomprensible para el lector. Hay maestros que consiguen sencillez en frases larguísimas. Yo no.
  • Palabras más utilizadas, quitanto las preposiciones (300) y los determinados/indeterminados:
    • España (18)
    • Turismo (17)
    • Mazón (13)
    • españoles (11)
    • Moreno (8)
    • Extranjero (8)
    • Garrido (7)
    • Vacaciones (6)
    • Nacional (6)
    • turista (5)

En cuanto a signos de puntuación, Python me devolvió esto:

Cifras inta4

Es la parte de las cifras que más me interesa porque revelan los ritmos y la composición de un texto. He hecho un gráfico para poder comparar buenos textos con el mío. He escogido Se necesita un escritor, de Gabriel García Márquez; La Administración como “hospital de campaña”, de Manuel Jabois y El PP pasa de democracia interna, de Jordi Pérez Colomé. Los he acortado para que todos los textos tengan 1120 palabras y luego Python me ha dado los datos que necesitaba.

Saco dos conclusiones: que no me atrevo con las frases largas y que abuso de las citas en los reportajes. Prefiero frases cortas, sencillas y comprensibles. García Márquez y Manuel Jabois son capaces de construir frases largas y claras. Jordi Pérez Colomé también, pero imagino que utiliza frases cortas por decisión de estilo. Lo imagino porque me dio clases y porque leí su libro Cómo escribir claro.

En cuanto a las comillas, el gráfico coincide con la opinión que me dio Miguel Ángel Villena, director de TintaLibre, al recibir mi trabajo: que el estilo indirecto se lee mejor que las citas acumuladas.

Por último, analicé el número de frases de cada párrafo del reportaje y comparé los ritmos.

1. [1,1,2,4,1,2,2] = 7
2. [3,3,1,1,1] = 5
3. [2,4,1] = 3
4. [3,1,1,2,1] = 5
5. [3,1,2,1] = 4
6. [6,5,1] = 3
7. [2,2,1,2,2,1,1] = 7
8. [6] = 1
9. [3,1,1,1,2] = 5
10. [2,4,2,2,1,1] = 6
11. [2,4] = 2
12. [3,2,3] = 3
13. [1,1,1,3,1,1] = 6
14. [2,1,2,1,1,2,2,4,2,2,3,1,2,1] = 14
15. [5,2] = 2
16. [1,1,2,2,2,2,1,1,2] = 9
17. [2,5] = 2
18. [1,2,3,1,1] = 5
19. [1,2,2,1,1,4] = 6
20. [2,1,2,3,1,1,2,1,1,4,2,1,1,2,1,1,1] = 17
21. [3,2,1,3,1,2] = 6
22. [1,5,1,3] = 4
23. [1,3,1,1,1] = 5
24. [1,3,3] = 3
25. [4] = 1
26. [1,4,1,4] = 4
27. [6,3,1,3] = 4

El primer número es el párrafo. Las cifras que hay entre corchetes son el número de pausas de cada frase. El número tras el símbolo de igual es el número de frases. Compuse un gráfico con las pausas: no lo muestro porque era un ritmo feo, sin cadencia ni orden. Queda pendiente crear un gráfico de un texto melodioso, a ver qué forma tiene.

Releí los párrafos con 6 frases, con 5, 4, 3 y 2 para notar las diferencias musicales. No saqué nada, pero vi la sutil relación que hay entre los ritmos y el dominio de la sintaxis. Esa relación también queda clara en el uso de puntos y comas que hace García Márquez.

El reportaje se publicará en septiembre en tintaLibre y trata de responder a un hábito de los españoles: veranear en España. Para mí el periodismo es un arte. De artesanía, no de artificio. Y me ayudo de toda la ciencia posible para mejorarlo.

El próximo libro que necesito para seguir aprendiendo se titula Gramática del español.

A. Jarabo, Secretario General de Podemos Illes Balears: “Me asusta convertirme en aquello que desprecio profundamente”

Alberto Jarabo

Alberto Jarabo (Madrid, 1975) es el secretario general de Podemos en Baleares. Es documentalista, aunque ahora se dedica en exclusiva al proyecto político. Tiene dos hijos, lleva quince años viviendo en Mallorca y no ha militado en ningún otro partido. Recibe a este periodista sin cita previa y sin conocer el contenido de la entrevista. Después de cada pregunta, se queda en silencio y responde. No tiene las respuestas aprendidas.

He visto pintadas en vuestra sede: “A sueldo de Venezuela”, “Aquí se viene a robar”, “Más kasta k la kasta”. ¿Han venido ustedes a hacer carrera política?
(Sopla). Somos el partido que más limita los sueldos. Todos firmamos un código ético que nos impide gozar de ningún privilegio como el resto de diputados: no utilizaremos chófer, ni coches oficiales, ni cobraremos dietas. Es complicado que se nos pueda acusar de venir aquí a lo mismo a lo que venían los demás. Creo que somos muy diferentes en esto.

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Mi primer reportaje en papel

Marcos Ana en TintaLibre

Creí que me iba a gustar más ver un trabajo periodístico mío en papel. Pero lo que más me gustó fue la satisfacción con que me hablaron mis amigos.

Mi primer reportaje publicado en papel es sobre el poeta Marcos Ana y apareció en el TintaLibre de marzo.

El número de TintaLibre está dedicado a Andalucía. Las elecciones se celebrarán el 22 de marzo. De manera que el reportaje es una rareza.

Me encanta la edición de este medio. Además, algunos de los periodistas que firman este número son referentes para mí en el oficio. No acabo de encontrarme bien entre tanto profesional con experiencia.

Otro error de mi primer reportaje publicado en papel fue releerlo. Taché con la mente casi todas las frases: esto se puede decir con menos palabras, habría cabido aquella escena, esta descripción puede mejorar. Pero mucho. ¿Dice algo cada palabra que has puesto? ¿Qué me diría @jordipc después de tantas clases: “no has entendido nada”? ¿Cuánto habrá corregido Miguel Ángel Villena? ¿Por qué pones tantos adverbios? ¿Queda claro quién es Marcos Ana?

Y así.

Me parece que una vez publicado en papel he ganado confianza en que sí: es posible vivir de este oficio. Es posible contar historias emocionantes. Es posible hacerte un hueco. Jesús Maraña me dijo en la redacción de InfoLibre que no dejara nunca el boli. Que adelante.

Y, después de todo, qué coño, qué bien sienta que te publiquen.

La foto de este post es de Sarah Lázare, una amiga. Me parece genial que el periodismo se lea recostado.

Os dejo la entrevista en vídeo que le hicimos a Marcos Ana para nuestro proyecto de periodismo narrativo:

La pizarra de Albano

Pizarra de Albano Dante Fachin

Este que veis aquí soy yo con apariencia de pizarra. Es la pizarra sobre la que Albano Dante Fachin esquematizó el funcionamiento del sistema de salud público catalán. Vino como profesor de un curso de Periodismo de Investigación, por el que me deslizo lunes y miércoles, con la idea de hablar sobre su trabajo en Café amb llet junto a su esposa Marta Sibina.

Albano podría haber creado un esquema mayor sobre mi cuerpo de pizarra pero tuvo que ajustarse al tiempo de la charla y a un rotulador que escribía mal. En cualquier caso, Albano no pudo saber en ningún momento que yo era esa pizarra porque entre otras cosas nunca emití un gemido cuando me presionaba ni una risa cuando establecía una nueva línea de relación corrupta entre un órgano gestor y un equipo rector, pongamos por caso. Si os fijáis, tengo los dos ojos bien abiertos en la parte superior de la pizarra, que camuflé como puntos de soporte de la estructura.

Desde esa perspectiva pude ver a JR alumbrado por el periodismo de investigación. Perdía a veces la concentración porque de continuo me tocaban y no tenía ninguna capacidad de escuchar, pero tenía el tacto y una visión panorámica de conjunto muy provechosa. “Fue mejor ser maceta“, pensé, “aunque sólo fuera por el alivio del agua”.

Yo sabía que estaban hablando de la Sanidad Catalana porque JR me previno antes, pero lo hubiera sabido de igual modo sólo con los trazos vehementes con los que Albano Dante me pintaba.

Esos trazos empezaron con cierta dulzura, como empieza cualquier investigación. Fue de agradecer. Había algo de candidez en los movimientos, no sé si ilusión, y pude contrastar mis “impresiones” porque JR me dijo más tarde que Albano y su mujer habían ido a un hospital municipal a preparar un reportaje ilusionante sobre la excelencia del servicio público sanitario para publicarlo en su Café amb llet. En cualquier caso, los trazos y los gestos fueron subiendo de tono y yo pensé que o se había muerto alguien allí mismo o que se emocionaban ante un relato de novela negra con material real. Algunas bocas estaban abiertas y Albano repetía un recorrido miles de veces: el que unía un punto con otro, cada vez con más fuerza, que más tarde supe que era la relación clave entre la versión oficial y la opacidad informativa. “Es aquí”, creí leer en sus labios y volvía a trazar el punto de ida y vuelta entre A y B, presionando con más fuerza mientras algún alumno decía sin voz “Ramón Bagó-Xavier Crespo“. Fue el momento en que pensé que me moriría de risa, como si me pasaran el dedo por el costillar, que siempre ha sido mi punto débil. Lo raro es que las sensaciones de un cuerpo pasen a ser las mismas en un objeto.

En general, el croquis de esa pizarra que luego abandoné como se abandonan los sueños me llevó a la conclusión de que la historia de Albano era un caso de manual para no ser contado. Me lo resumió luego JR: “fue pidiendo respuestas por los hospitales y consejos y le hicieron sentir como a un niño que no entiende nada, sembraron la duda de su ignorancia. Un señor con corbata, con curso de asertividad, voz grave y la amenaza de 1.000 folios legales hundían su seguridad. La duda le llevó a momentos de soledad, imagino que insoportables para alguien que sólo se hace preguntas”. Al parecer, fueron incontables los momentos en los que Café amb llet tuvo que decidir no tirar la toalla, en la quiebra y con algún drama familiar. “Y tiraron pa’lante”, le escuché.

Es verdad que cuando apagaron las luces del salón, viendo cómo se iban los alumnos, yo me quedé en mi cuerpo de pizarra y sentí cierta soledad, pero no llegó a ser inaguantable hasta que traté de recomponer, en la oscuridad de mi memoria, los trazos que Albano había garabateado para explicar el tuétano de sus investigaciones. Entonces, con esa información comprensible y sin auditorio que me apoyase, a oscuras, decidí que la soledad de esa pizarra era insoportable, pobre Albano, y gracias, y dejé de ser una pizarra para volver a convertirme en una voz.

Fui una maceta en el taller de Periodismo de Investigación

Taller de Periodismo de Investigación

Me convertí ayer en una maceta para orquídeas en el centro cultural donde acaba de empezar el mejor taller de Periodismo de Investigación de Barcelona. Me dijo JR que era el mejor y como no soy periodista, sino una voz apenas, no lo contrasté. Allí estaban 7 tíos y 2 chicas, más el tutor, un veterano de corresponsalía que ha pisado por lo menos las calles negras del Perú y los balcones y bazares donde se cuentan las historias en Egipto, antes del turismo.

Alguien dijo lo del resumen y se puso a ello. Al parecer, por su condición de taller, nada de lo que hacen los alumnos vale a la primera, de manera que la primera prueba de resumen noticioso de lo que fue aquella clase inaugural terminó en una maceta, la mía, de la que he podido rescatar todo excepto el nombre del autor. Pon que al mojarse se desgajó esa parte del folio.

Vuelve el periodismo artesano

La asociación cultural pas9 del barrio de Gràcia de Barcelona inicia un taller práctico de periodismo de investigación con periodistas en activo “que pisan la calle”

Del 17 de marzo al 28 de mayo tendrá lugar el taller de Periodismo de Investigación que coordina Kim Amor, periodista de Internacional de El Periódico. Las clases se imparten los lunes y los miércoles con una duración de dos horas por sesión en el espacio que Pas9 tiene en el carrer Congost nº 9.

Durante la presentación, los 9 alumnos participantes escucharon el programa, el objetivo y los comentarios sobre el estado actual del periodismo del coordinador. En palabras de Kim Amor, toca reinventarse y “esa reinvención pasa por recuperar el periodismo artesano: ir a buscar las historias a la calle e investigarlas hablando con la gente”. Los profesores del taller responden a este requisito y cada uno de ellos mostrará sus métodos de trabajo a los alumnos, que aprovecharán la cercanía para preguntar y aprender durante el proceso de elaboración de un reportaje de tema libre.

Por el taller pasarán periodistas de la talla de Justin Webster (The Independent Magazine, The Boston Globe Magazine, BBC y Reuters), Albano Dante (Café amb llet y el libro Artur Mas: on són els meus diners?), Pere Rosiñol (Revista Mongolia, Alternativas Económicas) y Karma Peiró (Periodismo de Datos), además del magistrado de la Audiencia Nacional de Barcelona Santiago Vidal, quien abordará las fuentes judiciales e invitará a los alumnos a dos juicios: unos sobre narcotráfico y otro sobre un homicidio frustrado.

El espacio de Pas9 se organiza en torno a dos mesas de distintos colores y tamaños en un salón con cafetera hogareña, un cuadro abstracto de tonos fríos junto a un póster de Anna Karenina, estreno el 15 de marzo, y muebles forrados de periódicos sobre los que se disponen algunas flores recientes. Entre el recibidor y el espacio principal hay una ventana verde que confiere al ambiente un aire bohemio, coincidiendo en parte con la indumentaria de Kim Amor, con camisa ancha de pintor debajo de un chaleco dividido en dos colores.

Espacio, mobiliario e indumentaria, e incluso los abrazos espontáneos del coordinador a algunos alumnos, coinciden en el mensaje humilde y apasionado que propone el taller. Kim Amor abundó en la idea de aprovechar la calidad de los profesores y aprender de la experiencia para recuperar el buen periodismo de investigación que, a su juicio, está desapareciendo de las grandes cabeceras, controladas por los grupos financieros.

La presentación terminó con la cita de David Remnick , director del New Yorker: “Sin una rigurosa cultura de investigación, de explicación, de contar bien las historias, de presionar al poder, de mantener la independencia, no hay periodismo. Y sí, este tipo de periodismo es muy caro, pero hay algo más caro para la sociedad: no tenerlo”.

Por último, Kim Amor transmitió las ganas por el oficio y sentenció con uno de sus principales objetivos: “la función del periodismo es fiscalizar el poder”.

Enzo Vizcaíno, el periodista que canta su currículum

Tú buscas “Enzo Vizcaíno” y Google te devuelve 178.000 resultados. Para alguien que busca trabajo no está nada mal, especialmente si en los resultados aparece ese alguien cantando su currículum. Si lo hubieses buscado hace 3 días, Google te habría dado resultados, pero quizás de un equipo de fútbol, de basket o vete tú a saber.

A Enzo Vizcaíno le ha valido más una acción creativa en el metro de Barcelona que sus años de licenciatura en Periodismo (Universidad Miguel Hernández, Elche) y su posgrado. A tenor de la letra, que no he contrastado con la realidad de Enzo Vizcaíno, el tipo es una fiera de toda la cosa virtual de los contenidos y el management en redes sociales. Pero no canta para alardear, en caso de ser cierto todo el mensaje, sino que es un canto a la oportunidad.

Se subió el vídeo el 13 de mayo y hoy, 15M, la han visto 114.579 veces, incluida la mía.

El tema es: las fotocopias se han puesto carísimas. Y yo no puedo permitirme seguir gastándome dinero en copias de mi currículum para que, en el mejor de los casos, acaben en el contenedor de reciclaje azul. Por eso, he decidido ofrecer mis servicios en el metro, cantando con el ukelele mi Currículum Vitae

creíaqueramosamigos, su página.